Un paseo por la historia de la luz

Estamos tan acostumbrados a utilizar la electricidad para todo en nuestro día a día, que perdemos la noción de lo fundamental que es para la vida esta fuente de energía. Si nos paramos a pensar, absolutamente todos los electrodomésticos, objetos y aparatos que usamos a diario, además de otros avances científicos y tecnológicos, como los rayos X o Internet, por nombrar algunos, tienen un elemento en común: la luz. Desde POWEN, compañía especializada en el autoconsumo energético a través de instalaciones solares fotovoltaicas, realizamos un viaje por la historia de la luz.

La luz juega un papel fundamental en nuestras vidas. Dependemos de ella para sobrevivir pues, sin ella, las plantas no realizarían la fotosíntesis, la cadena alimenticia se rompería y los seres vivos, por ende, nos extinguiríamos. En un nivel superior, gracias al estudio de la luz se han desarrollado avances y tecnologías aplicables en campos y ciencias tan diversos como la astronomía, la medicina, la biología, las comunicaciones, el arte, la agricultura, el transporte, la energía, etc., que han favorecido el desarrollo de la humanidad. 

La luz es, sin duda, un motor de cambio social que mejora nuestra vida y nos la hace más fácil. Tal es su importancia, que el 16 de mayo se celebra a nivel mundial el Día Internacional de la Luz, fecha promulgada por la UNESCO para conmemorar la primera vez que un láser fue puesto en funcionamiento y para recordar la relevancia que tiene para la sociedad este elemento.

Como fuente primaria, la luz del Sol, que nos proporciona calor y energía, es fundamental para que los microorganismos, las plantas, los animales y los seres vivos podamos realizar nuestras funciones vitales. Además de intervenir en las reacciones químicas fundamentales para el desarrollo de los vegetales y los animales, el Sol es el motor de creación de los vientos, de la evaporación de las aguas, de la formación de las nubes y las lluvias y del desarrollo de energías renovables que nos abastecen incansablemente.

También el fuego contribuyó al desarrollo de la sociedad. El descubrimiento de este elemento fue uno de los mayores de la historia y está considerado como uno de los primeros signos de civilización. Los primeros hombres que consiguieron dominar el fuego cambiaron radicalmente su modo de vivir: pudieron calentarse, cocinar, nutrirse de una manera más adecuada, protegerse e iluminar sus cavernas. Esto contribuyó, también, al desarrollo de sus capacidades intelectuales. 

Con el paso de los siglos, la sociedad ha sabido sacarle el máximo rendimiento a esta fuente de energía tan versátil. Uno de los hitos, y por el cual hoy celebramos el Día Internacional de la Luz, es el láser, un invento desarrollado en 1960 por Theodore Maiman que supuso una revolución para la ciencia. Por nombrar algunos, sus innumerables usos abarcan desde impresoras, grabadoras y equipos de CD’s y DVD’s, pasando por instrumentos quirúrgicos y estéticos, hasta armas, hologramas y la fibra óptica, un sistema de comunicaciones que mantienen conectado a la mayor parte de la humanidad.

La forma de iluminarnos también ha evolucionado. En apenas unos siglos, hemos pasado de los primeros candiles, velas y lámparas de aceite, a la iluminación eléctrica y LED. Pero sin duda, la luz solar sigue siendo una de las energías más beneficiosas. Al ser una fuente inagotable, compañías como POWEN han sabido transformarla para abastecer a empresas, hogares, industrias y ciudades, mejorando así la eficiencia y reduciendo el impacto de nuestras actividades en el medio ambiente.

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