Greenward aboga por que la legislación española contemple el principio de ‘Eficiencia Primero”

Según acaba de hacer público la Agencia Internacional de la Energía (AIE), cumplir los objetivos internacionales de limitación del calentamiento climático a mediados de siglo exige triplicar la inversión en eficiencia energética de aquí a 2030. 

El organismo, que evalúa en su último informe anual los avances en Eficiencia Energética, coincide con las tesis defendidas desde hace años por Greenward Partners, primera empresa de capital ecológico de España, sobre la Eficiencia Energética como el mejor mecanismo para cubrir las necesidades de energía de la forma más limpia y, en la mayor parte de los casos, más barata. Una visión en la que también insiste la Comisión Europea que, en una reciente comunicación con carácter de mandato político a los estados miembros, insta a pasar a la práctica en la aplicación del principio “Eficiencia Primero” como pilar de política climática y energética sobre una realidad incontestable: la energía más limpia es la que nunca se utiliza.

Eduardo Brunet, presidente de Greenward, afirma que “Es significativo que todas las recomendaciones de los principales organismos expertos giren en torno a situar la Eficiencia Energética en el núcleo de la estrategia global hacia las emisiones cero. Desde Greenward trabajamos desde hace años para lograr que se priorice esa Eficiencia Energética y se cree en España el marco legislativo necesario para lograr ese objetivo ya que sin ella no puede alcanzarse la plena descarbonización de la economía objetivo de la Unión Europea”

Greenward lleva desarrollando a lo largo de esta legislatura un ambicioso programa de relaciones institucionales mediante el que está haciendo llegar a los ministerios pertinentes, así como a los diferentes grupos políticos y administraciones autonómicas y municipales de toda España, propuestas concretas para que se hagan las modificaciones necesarias en la legislación española que permitan canalizar capital privado al sector de la rehabilitación energética de inmuebles, potenciar nuevos modelos de financiación y divulgar y hacer realidad el principio de “Eficiencia Primero”.

Concretamente en el ámbito del principio de “Eficiencia Primero”  Greenward  cree que sería necesario incluir en el Proyecto de Ley de medidas urgentes para impulsar la actividad de rehabilitación edificatoria con fondos europeos –actualmente en tramitación en el Congreso– un artículo específico relativo a este principio ya que, como explica Eduardo Brunet, “Esta iniciativa consagra, facilita y hace realidad la aplicación del principio de `Eficiencia Primero´ contribuyendo a una sociedad inclusiva, justa y próspera con una economía moderna, eficiente en recursos y competitiva”.

La “Eficiencia Primero” es el principio rector de la política energética de la Unión Europea y debe tenerse en cuenta a todos los niveles  y en todos los sectores, energéticos y no energéticos, incluido el sector financiero.  Para Greenward, este principio ha sido reconocido como un elemento clave de la Estrategia de Integración del Sector Energético y, por tanto, debe incorporarse de pleno derecho a nuestro ordenamiento jurídico y hacerlo con nomenclatura propia.

Asimismo, la compañía coincide con la Comisión Europea en que las soluciones de Eficiencia Energética deben tenerse prioritariamente en cuenta dentro de un análisis de coste-beneficio en la planificación, las políticas y las principales decisiones de inversión relacionadas con el sistema energético, entendiendo por soluciones de Eficiencia Energética, aquellas destinadas a reducir el consumo y optimizar el sistema energético, en particular las encaminadas a la reducción y gestión de la demanda, a la obtención de ahorros energéticos, a la flexibilización del sistema energético y a la minimización de pérdidas en la generación, transporte y distribución de energía.

La responsabilidad del ente público

Greenward  considera que, al aplicar el principio de “Eficiencia Primero”, el Ejecutivo debería:

  • Promover evaluaciones de coste-beneficio y garantizar la aplicación de metodologías de coste evitado al sistema, factores que permiten una evaluación adecuada de los beneficios más amplios de las soluciones de Eficiencia Energética desde la perspectiva de la sociedad. 
  • Identificar una entidad responsable de supervisar la aplicación del principio de “Eficiencia Primero” y los impactos de las decisiones de planificación, política e inversión sobre el consumo de energía y la Eficiencia Energética. 
  • Informar, en el marco de la ERESEE y el PNIEC, sobre cómo se ha tenido en cuenta el principio de “Eficiencia Primero” en la planificación nacional y regional, la política y las principales decisiones de inversión relacionadas con los sistemas energéticos nacionales y regionales. 
  • Adoptar medidas adicionales cuando los objetivos de eficiencia queden por debajo de lo previsto. Dichas medidas adicionales incluirán, entre otras, las siguientes: 
    • Medidas nacionales que proporcionen ahorros de energía adicionales, incluida una mayor ayuda al desarrollo de proyectos para la aplicación de medidas de inversión en eficiencia energética.
    • El aumento de la obligación de ahorro de energía.
    • Ajustar la obligación para el sector público.

Desde Greenward pensamos que las autoridades reguladoras nacionales tienen la responsabilidad de proporcionar metodologías y orientaciones sobre cómo evaluar las alternativas en el análisis coste-beneficio, teniendo en cuenta beneficios más amplios, y verificar la aplicación del principio de “Eficiencia Primero. Asimismo, la edificación participa tanto del sector energético como de los no energéticos porque, además de ser consumidor, constituye el activo energético distribuido de mayor tamaño y potencial de Eficiencia Energética en su ámbito primordial, que es la reducción de la demanda. También incorpora adicionalmente sistemas de generación, almacenamiento e intercambio conectados con redes y otros usos energéticos a escala urbana, incluyendo la movilidad. La edificación es, sin duda, el gran protagonista del nuevo sistema energético distribuido y democratizado”, argumenta Brunet.