Informe Think conclusiones COP 26

Si bien es cierto que más países que nunca se han comprometido a contribuir con las emisiones cero, las negociaciones y los acuerdos en esta materia siguen siendo insuficientes. Continúa existiendo, por tanto, una brecha entre las intenciones en materia climática y las medidas políticas tomadas al respecto.

La COP26 se ha descrito como “la última mejor oportunidad para salvar el planeta”. Sin embargo, es probable que no se hayan cumplido las expectativas. Además, muchos países ya acudían con planes débiles antes del inicio de la COP.

China e India, los mayores usuarios de carbón del mundo (y, por tanto, determinadores del futuro de esta fuente energética), han adoptado compromisos débiles para su reducción. Por otra parte, se han tomado algunas medidas sobre el metano y la deforestación. Sin embargo, en el primer caso, los principales emisores del mundo de metano (China, Rusia e India) aún no se han sumado a la ambición. En el segundo, algunos son escépticos con el compromiso de Brasil (que cuenta con el 12,2% de bosques del mundo) de poner fin a la deforestación para 2030.

Los países desarrollados todavía tienen que cumplir la promesa que hicieron hace ya 12 años de movilizar 100.000 millones de dólares al año para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse al cambio climático y reducir sus emisiones.

La parte positiva es que la COP26 consiguió acordar, finalmente, el cumplimiento del tan esperado Artículo 6 del Reglamento del Acuerdo de París, que establece el funcionamiento de los mercados internacionales de carbono. Un país que haya superado su objetivo climático podrá vender las emisiones evitadas a un país que se esté quedando atrás en el cumplimiento de este acuerdo.

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