La basura electrónica alcanzará los 57 millones de toneladas este año y se convierte en uno de los principales problemas de las empresas

En los últimos años, el exponencial aumento de las tasas de consumo de aparatos electrónicos y la llamada obsolescencia programada han potenciado un incremento de la basura tecnológica que, según el Foro de Gestión de Residuos de Equipos Electrónicos y Eléctricos (WEEE), rondará en 2021 los 57 millones de toneladas en todo el mundo. Una cifra que superaría el peso de una de las construcciones más grande del mundo: la Gran Muralla China. 

Una problemática que se tratará en la próxima cumbre climática COP26 que se celebrará a inicios de noviembre en Glasgow (Reino Unido), ya que como manifiesta el director general del Foro WEEE, Pascal Leroy, por cada tonelada de basura electrónica reciclada se “evitan alrededor de dos toneladas de emisiones de CO₂».

El sector empresarial es uno de los actores que más basura tecnológica vierte cada año. Sin embargo, las compañías cada vez son más conscientes del grave impacto medioambiental que tienen sus desechos tecnológicos y han comenzado a apostar por nuevos modelos para gestionar sus sobrantes tecnológicos.  

“Las grandes y medianas empresas ya confían en la recompra para gestionar sus desechos electrónicos, ya que, a parte de la ventaja económica de recuperar parte de su inversión en IT, contribuyen a disminuir la basura tecnológica y, por tanto, las emisiones de CO2”, afirman Jaume López y David Llusar, cofundadores de MercadoIT. 

Desde esta compañía valenciana han puesto en marcha el proyecto Rentología: cuando ecología y rentabilidad se unen. Con él, ofrecen a sus clientes la facilidad de gestionarles estos activos: les recogen los equipos, les hacen las autorías correspondientes, etc. 

“Recompramos equipos de IT para redes y telecomunicaciones. Luego, los reacondicionamos por fuera y por dentro bajo estrictos procesos de testeo y los volvemos a poner en circulación funcionando a pleno rendimiento”, explican López y Llusar. 

De este modo, se completa un proceso circular para dotar de una segunda vida a estos aparatos electrónicos que, si no, habrían acabado sumándose a esas miles de toneladas de basura.