“En el sector de la edificación hay talento, que es el primer paso para poder innovar”

Entrevista a Miguel Pinto, director gerente del clúster de la Edificación

¿Qué es el clúster de la Edificación y cuáles son sus objetivos?

El clúster de la Edificación es una asociación sin ánimo de lucro de ámbito nacional que tiene por objetivo crear mejores entornos urbanos a través de la innovación en la edificación, la mejora de la competitividad y la sostenibilidad ambiental.

¿Qué aporta este clúster a la Edificación?

El clúster aporta proyectos de investigación que hacen los asociados que quieren marcar la pauta, la tendencia, en lo que a innovación de la edificación se refiere. Y nos movemos en varios ejes de acción: la industrialización, la rehabilitación, la sostenibilidad ambiental, la transformación digital, el link construction, la formación y el empleo, todo ello relacionado con los edificios.

¿Quiénes son y pueden ser socios de este Clúster?

Los socios de este clúster son la inmensa mayoría de las empresas. Bien es verdad que en la junta directiva contamos con centros de investigación y universidades, pero la mayoría de los socios son grandes empresas, pymes y startups. Tenemos una panoplia muy grande de asociados. Lo que nos gusta es escuchar a empresas que estén relacionadas con la cadena de valor de la edificación y que tengan proyectos para realizar en este ámbito.

¿Qué ventajas tiene ser socio?

Las ventajas de ser socio del clúster de la Edificación son varias. Primero, permite integrar proyectos multidisciplinares, proyectos de innovación que no se pueden hacer desde  una empresa aislada. Este es un aspecto muy crítico. Segundo, aumenta la capacidad de influencia de la empresa porque participa de una masa crítica de agentes de la edificación. Y tercero, pretendemos que la innovación impacte en la rentabilidad de la empresa a medio plazo.

¿Cómo se aumenta la rentabilidad de los asociados a medio plazo?

La forma en que el asociado aumenta su rentabilidad es participando y generando esa información puntera en innovación. De este modo, tiene acceso en primicia a una información que podrá trasladar a su actividad empresarial y alinearla con esa tendencia de trasformación. Y eso le permite generar innovaciones de productos y servicios que podrá catapultar a nivel nacional e internacional.

¿Cómo experto en el sector de la edificación qué aspectos positivos destacaría del mismo?

Yo destacaría tres aspectos importantes. Primero, el sector de la edificación tiene un peso muy importante en el producto interior bruto español. La construcción en general supone casi el 10 por ciento del mismo. Segundo, la edificación es un sector con capital humano. En este sector hay talento, que es el primer paso para poder innovar. Y tercero, consideramos que el sector de la edificación supone una gran oportunidad de inversión cuando lo comparamos con otros sectores.

¿Y los aspectos negativos?

Los aspectos negativos del sector de la edificación son, realmente, aspectos que debemos mejorar. En primer lugar, la edificación existente es un gran emisor de gases de efecto invernadero. Esto es un aspecto crítico que tenemos que paliar. En segundo lugar, es un sector muy atomizado. Esto dificulta tener una voz común y realizar cambios en el mismo, lo que implica, por ejemplo, que la innovación, comparada con otros sectores, sea más baja en el de la edificación. Y en tercer lugar, es un sector en el que faltan muchos oficios de obra. Y aquí el binomio formación e industrialización es clave, porque si impartimos formación como operarios a colectivos como las mujeres y los jóvenes, podemos contribuir a su empleabilidad, por un lado, y  paliar esta dificultad de contar con oficios que son prácticamente inexistentes en la edificación, por otro.

Últimamente se habla de la industrialización en la edificación, ¿a qué nos estamos refiriendo?

La industrialización en la edificación ya existe desde hace mucho tiempo, aunque con diferentes nombres, por ejemplo, prefabricación, y lo que ocurre es que efectivamente hay muchas personas que al hablar de industrialización le otorgan sentidos distintos al término.


Para innovar en edificación es necesario crear relaciones de valor 

Voy exponerlo de una manera muy sencilla yéndome a un extremo, que es el 3D. Sabemos de edificios de 20 plantas que se construyen en 48 horas apilando módulos, pero en España aún estamos muy lejos de este tipo de edificación modular 3D. Algo se hace en viviendas unifamiliares, pero es casi testimonial. Pero, por otra parte, tenemos industrialización de los componentes. En una fábrica se hacen componentes como ventanas, fachadas, escaleras y otros elementos estructurales que se trasladan y se ensamblan en obra. Esto es lo que debemos potenciar. Aquí lo crítico es saber que estamos hablando no de innovación de producto, sino de una innovación de proceso. No se trata de hacer otro producto. Es decir, que los mismos elementos del edificio se fabriquen de una manera mucho más automatizada y robotizada y al mismo tiempo estén alineados con el arquitecto, con el industrializador y con el ensamblaje en obra, su traslado y su elevación es un desafío del proceso.

¿Es la edificación una industria 4.0?

La edificación llegará algún día, lo viviremos, a ser una industria 4.0. Tenemos la electricidad, tenemos los motores. Esto es la 1.0 y la 2.0, y podemos tener robotización en las fábricas, pero solo a partir de ahí podremos llegar más lejos. Ahora mismo lo importante es que los constructores tradicionales abran líneas de negocio de industrialización. Y algunas iniciativas hay, pero son insuficientes. Y para esto la Administración tiene un papel importante porque puede crear demanda en ámbitos públicos, con edificios públicos, y exigir un cierto grado de industrialización. Esto permitirá generar esa demanda y que los constructores se planteen si es momento de abrir una línea en este sentido. Y esto favorecerá, como hemos dicho, el empleo femenino, el empleo de los jóvenes, la innovación y la mejora de la sostenibilidad.

Por último, ¿cómo incorporar la innovación a un sector como la edificación?

Para incorporar la innovación a la edificación partimos de un buen punto, que contamos con talento, que existe capital humano e innovaciones. La dificultad está en que estas innovaciones tienen muy poca fuerza en un mercado tan atomizado. Necesitamos generar masa crítica para que estas innovaciones tengan impacto. Y en este asunto los clústeres tienen mucho que decir, ya que una de sus finalidades es mejorar el eslabón débil del capital intelectual, que es el capital relacional. El capital relacional trata de mejorar las relaciones, crear relaciones de valor, crear relaciones entre los asociados que provoquen economías de escala, economías de red, sinergias y que con eso se consiga aumentar el impacto que tienen esas innovaciones. Así que para innovar en edificación es muy necesario crear relaciones de valor. Y para eso estamos.