Industria publica la Estrategia de Transición Energética Justa para planificar un nuevo modelo basado en la sostenibilidad y las energías renovables

La Consejería de Industria, Empleo y Promoción Económica ha concluido la Estrategia de Transición Energética Justa de Asturias, la primera planificación autonómica en este ámbito y la única que ha contado con el asesoramiento de la Comisión Europea y de la Plataforma de Regiones Europeas de Carbón en Transición. El documento plantea como objetivo estratégico la descarbonización del modelo energético actual, basado en combustibles fósiles, para sustituirlo por otro sostenible, asentado en el despliegue de las energías renovables y el impulso de las capacidades regionales, con el fin de promover una transición justa para el tejido productivo y la sociedad.

El texto, publicado en Asturias Participa y en la web de la Fundación Asturiana de la Energía (Faen), estará en periodo de información pública hasta el 28 de mayo para recabar aportaciones y sugerencias de la ciudadanía.

La estrategia es el resultado de los trabajos desarrollados desde septiembre de 2019 por la Mesa Regional para la Transición Energética, en la que han participado el Gobierno de Asturias, Faen, la Universidad de Oviedo, CSIC-INCAR, la Federación Asturiana de Empresarios (Fade), los sindicatos CCOO, SOMA-FITAG-UGT y UGT, representantes de empresas electrointensivas y energéticas, el Club de la Energía y las entidades y agrupaciones representativas de los sectores implicados. 

Esta hoja de ruta está incardinada en el mapa regional de estrategias de especialización inteligente (S3), que es el documento habilitante para la recepción de fondos europeos, y también en el Plan Nacional de Transición Justa, que habilita a su vez para optar al Fondo de Transición Justa, que ya se está trabajando con el Gobierno de España, a través del Instituto para la Transición Justa (ITJ).

Alineado con los compromisos de reducción progresiva de emisiones contaminantes para alcanzar la neutralidad climática en 2050 en la Unión Europea, el texto plantea un horizonte temporal a 2030 para abordar desde Asturias un modelo energético alternativo al basado en el carbón y buscar opciones a partir de las fortalezas regionales.

Objetivos estratégicos y medidas

Uno de los objetivos estratégicos se orienta a descarbonizar el modelo energético regional, a través de dos orientaciones prioritarias: 

–   El impulso de un nuevo modelo de suministro energético basado en las energías renovables y la diversificación tecnológica.

–   La promoción de un nuevo sistema de consumo energético basado en la eficiencia y la electrificación.

El otro propósito persigue desarrollar la competitividad de las capacidades de Asturias para promover una transición justa en dos ámbitos:

–   Una transición que fortalezca el tejido industrial aprovechando todas las potencialidades de la cadena de valor productiva e industrial, que suponga un impulso de nuevas actividades como el hidrógeno, las energías marinas eólica y terrestre o la movilidad sostenible, y que promueva un ecosistema de generación del conocimiento y estimule la actividad económica en todos los territorios.

–   Una transición justa centrada en la ciudadanía, es decir, que genere empleo, reduzca las desigualdades y apoye a las personas más afectadas por la transformación del sector energético.

A partir de las recomendaciones de la Comisión Mixta para la Evaluación del Impacto de la Transición Energética en Asturias y del análisis de posibilidades, la estrategia plantea el desarrollo de 16 líneas estratégicas y 63 medidas de actuación. Destacan las siguientes:

–   Impulsar el aprovechamiento de energías renovables marinas.

–   Promover la puesta en marcha de proyectos de aprovechamiento de biomasa sostenible y de alto valor añadido.

–   Identificar el potencial de puntos de generación y aprovechamiento de calores industriales.

–   Optimizar el aprovechamiento hidroeléctrico de la región.

–   Potenciar la renovación de las redes eléctricas.

–   Promover la puesta en marcha de proyectos demostrativos para la producción y almacenamiento de hidrógeno renovable o de bajas emisiones de carbono.

–   Promover el desarrollo de una infraestructura básica de suministro de puntos de recarga de vehículo eléctrico y de combustibles alternativos en el transporte.

–   Impulsar la puesta en servicio de la planta de gas de El Musel con nuevos vectores energéticos y usos, entre ellos el hidrógeno.

–   Impulsar la minería sostenible asociada a la nueva necesidad de materias primas debido a la transición energética.

–   Promover la puesta en marcha de proyectos de transición energética en territorios de transición justa, aprovechando sus recursos naturales, capacidades industriales y la alta formación de sus trabajadores.

–   Creación del Observatorio Regional contra la Pobreza Energética.