Para hacer frente al COVID 19, Noruega está siendo un ejemplo de colaboración por parte de las diferentes entidades públicas y privadas que unen sus esfuerzos para luchar contra los efectos de la pandemia y establecen claras prioridades en el ámbito social, sostenible y ecológico.

Noruega, al igual que países de todo el mundo, ha tenido que tomar medidas en varios ámbitos, incluyendo entre ellos el económico y financiero, como consecuencia de la crisis del COVID 19.

El Gobierno Noruego ha lanzado en tiempo récord un paquete de medidas con el objetivo de minimizar los daños y reducir la quiebra de las empresas cuya actividad es viable, pero que se están viendo afectadas por la falta de ingresos. Estas medidas garantizan reglas de negociación más efectivas para que la deuda sea liquidada o renegociada, al proporcionar un marco legal para las negociaciones con los acreedores.

Por otro lado, aquellas empresas que hayan sufrido fuertes pérdidas en la facturación con motivo del COVID 19, pueden obtener una serie de subvenciones del Estado para cubrir parte de los costes fijos que hayan tenido que asumir durante estos meses. El organismo Innovation Norway también adquiere un importante papel en cuanto a financiación de empresas que trabajen para proveer soluciones sostenibles.

Uno de los sectores que se está viendo más impactado por la crisis es el sector turístico. Es por ello que el Gabinete de Ministros ha establecido una normativa temporal que proporciona cierto alivio a las agencias y operadores turísticos al ampliar el plazo inicial de 14 días a 3 meses para reembolsar a los usuarios los importes por cancelación de sus viajes.

El Gobierno Noruego contribuye a la reestructuración ecológica

En Noruega la sostenibilidad tiene un gran peso desde hace tiempo, y en los últimos años ha emergido una fuerte cultura empresarial verde. En un momento exigente como la actual crisis, el Gobierno Noruego anunció un nuevo paquete de transición verde y ha propuesto una serie de medidas que contribuirán al crecimiento de las empresas a través de a una reestructuración sostenible.

Dentro de las propuestas se plantean ayudas para aquellas empresas que quieran invertir en soluciones ecológicas, por su importante papel en cuanto a la reducción de emisiones de gases efecto invernadero y la creación de nuevos empleos. Los esfuerzos se centran principalmente en tres ámbitos: la movilidad ecológica en general, el transporte público y la inversión en tecnología verde.

Además, el Gobierno ha anunciado un nuevo paquete de transición verde que prevé una mayor financiación a la investigación, el desarrollo y la innovación en alta tecnología sostenible.

La actuación frente a la pandemia

Hacer frente a la crisis actual requiere más que nunca de la participación de todos los entes privados y públicos: Gobiernos, bancos centrales y mercados de capitales deben colaborar en la mitigación de los efectos de la pandemia y ayudar a las empresas, especialmente a las más afectadas, a enfrentar los daños económicos que están sufriendo.

Así Norges Bank, el banco central en Noruega ha rebajado los tipos de interés del 1,25 al 0,25 por ciento, y el pasado 7 de mayo la tasa de interés se redujo al cero por ciento con el objetivo de frenar los efectos del coronavirus sobre la economía de su país.

Bonos sociales, sostenibles y verdes para hacer frente al COVID

Junto a los ya conocidos bonos verdes, han comenzado a tomar protagonismo los bonos sociales y los bonos sostenibles que están encaminados a ayudar en la lucha contra la pandemia.

Hace tiempo que el sector financiero comenzó a apostar por iniciativas como los bonos verdes, así como condiciones más ventajosas para empresas que cumplen con criterios de sostenibilidad, como forma de luchar contra el cambio climático.

Los bonos sociales y sostenibles se enfocan en financiar proyectos con un impacto social positivo y están experimentando un importante repunte durante la pandemia. Esto se debe a que el mercado se está concentrando en la resolución de los problemas más apremiantes en la actualidad, como son las cuestiones sociales.

Ejemplo de todo ello es Nordic Investment Bank que ha emitido un “bono de respuesta”, mediante el cual las ganancias surgidas a través de este bono se utilizarán para financiar proyectos que alivien las consecuencias sociales y económicas de la pandemia.

Por su parte Nordea, ha sido testigo de un incremento en el interés por los bonos sociales durante la crisis, y está siendo parte activa ayudando a los prestatarios del sector público a financiar la lucha contra el COVID-19.