Cada día en toda Europa, miles de responsables locales y regionales están liderando la batalla por limitar la propagación del virus y gestionar su impacto sobre el terreno. Como presidente del Comité Europeo de las Regiones, y gobernador de la región de Macedonia Central, he podido comprobar la profesionalidad, la dedicación y el coraje de todos aquellos que están liderando la batalla contra el COVID-19. Estamos movilizando a nuestras comunidades para proteger a los ciudadanos más débiles y garantizar el mayor grado de continuidad posible en nuestras economías. 

Quiero rendir homenaje a todos los entes locales y regionales que están en primera línea y, en particular, a quienes están pagando un precio personal elevado. Europa puede confiar en nosotros. Puede confiar en sus alcaldes, presidentes de regiones y miembros de asambleas locales y regionales para dirigir la lucha contra la pandemia. Al mismo tiempo, necesitamos que la UE ayude a nuestras comunidades locales en los momentos en que más lo necesitan, poniendo de manera urgente el presupuesto y la capacidad de intervención de la Unión Europea al servicio de nuestros ciudadanos y empresas.

Los esfuerzos que llevan a cabo la Comisión Europea y el Consejo de la UE van en la dirección correcta. La flexibilidad del Pacto de Estabilidad y Crecimiento y de las normas sobre ayudas estatales son fundamentales, ya que simplifican y agilizan el uso de los fondos de la política de cohesión. También la movilización del Banco Europeo de Inversiones, así como de importantes instrumentos como el Fondo Europeo de Solidaridad y el Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización, pueden resultar beneficiosos para nuestras comunidades locales. No obstante, a la luz de mi experiencia directa y de la información que recibo de mis colegas y miembros del CDR, creo que la UE debe ir más allá y poner en marcha un Mecanismo de Emergencia Sanitaria destinado a apoyar a los miles de líderes locales y regionales que tienen dificultades para prestar servicios sanitarios a nivel local.

El Mecanismo de Emergencia Sanitaria debería ayudar a las ciudades y regiones de toda Europa a contratar urgentemente personal médico adicional, comprar más dispositivos médicos, prestar apoyo a los servicios de cuidados intensivos y proporcionar a hospitales y escuelas instrumentos y material de higiene. Esto contribuiría a racionalizar y facilitar la disponibilidad de recursos financieros procedentes de los presupuestos regionales, nacionales y de la Unión Europea para los servicios de salud pública. Ahora es el momento de invertir más para salvar vidas y reforzar nuestra capacidad de resiliencia para el día de mañana. El Mecanismo debería financiarse mediante recursos nacionales y regionales existentes, Fondos Estructurales y de Inversión de la UE ya disponibles y reorientados con el fin de paliar necesidades urgentes, pero también con nuevos recursos, de hasta 10 000 millones de euros de los márgenes actuales del presupuesto de la UE.

También es preciso que la Comisión Europea siga ampliando y simplificando el acceso a los recursos disponibles en el marco de la política de cohesión de la UE para agilizar su uso por parte de las comunidades locales que luchan por controlar la pandemia. Los fondos de la política de cohesión están demostrando, una vez más, que son una línea de salvamento vital para quienes están afrontando los desafíos sin precedentes sobre el terreno. La cohesión sigue siendo la herramienta de inversión más potente de la UE, y permite a los agentes de la UE, nacionales, regionales y locales, trabajar juntos y reaccionar en tiempos de crisis.

El camino que queda por recorrer es incierto, y las comunidades locales necesitan ayuda urgentemente. No solo para proteger vidas sino también para la reconstrucción posterior. Todos en Europa debemos ser capaces de trabajar conjuntamente y compartir responsabilidades equitativamente ante tal desafío. La Unión Europea debe ofrecer apoyo y solidaridad a los más necesitados: nunca esta afirmación ha sido más cierta que durante la actual crisis de pandemia. Las regiones y ciudades seguirán en primera línea de la lucha contra el virus. Nuestro primer deber como líderes políticos en estos tiempos difíciles es para con nuestros ciudadanos. Debemos aunar esfuerzos a nivel local, regional, nacional y europeo para protegerlos. 

Estoy convencido de que la democracia es más fuerte que el virus y que al final del camino, gracias a nuestros esfuerzos conjuntos, saldremos reforzados de la crisis del COVID-19.