El paso de la COP25 por España ha tenido un particular significado, más allá de la relevancia de su celebración por la urgencia de la necesidad de alcanzar acuerdos globales de calado. Este hecho tan especialmente notable ha sido, sin lugar a dudas, la compleja operativa que requirió su producción en tiempo récord (menos de tres semanas), y por la imagen de eficiencia y cualificación técnica y profesional que se mostró al mundo entero. Todo un reto contrarreloj para poner en marcha este gran acontecimiento que ha supuesto un caso de éxito para nuestro país, y para la que ha sido su sede, IFEMA, responsable asimismo de su producción.
 
Uno de los elementos clave a la hora de valorar las capacidades del recinto de Feria de Madrid  para acoger la Cumbre Mundial del Clima fue su certificación, tanto en materia de Seguridad, como de Eventos Sostenibles, y la adhesión de IFEMA al Pacto de Naciones Unidas.