El objetivo ya 2020 es claro: lograr un modelo energético integral y sostenible con el medioambiente. En el camino será fundamental lograr que los diferentes elementos que intervienen logren coexistir y garantizar energía renovable a través de la inversión en investigación y desarrollo de nuevas soluciones y herramientas. Lucera, la compañía eléctrica y tecnológica que apuesta por la eficiencia real con energía 100% verde, señala las tendencias que tendrán un gran impacto en un año que promete ser clave en la lucha contra el cambio climático y la búsqueda de un modelo energético sostenible.

1. Descarbonización del mix eléctrico: Se prevé que para el 2050 el mercado eléctrico español deje de emitir carbono (CO2) y la generación de energía se realice completamente a través de fuentes renovables. Según estudios de Lucera, los hogares (con un consumo medio de 3.258 kWh) que consumen energía limpia, evitan la emisión de 1046 kg. de CO2, lo que equivale a plantar 336 encinas cada año. Esto supone uno de los mayores retos más difíciles que ha asumido la humanidad para contrarrestar el impacto del cambio climático en el medioambiente. De esta manera, el aumento de la eficiencia energética y la instalación de centrales de energía eólica y fotovoltaica permite vislumbrar un futuro esperanzador. Para obtener una descarbonización del mix eléctrico será necesario que los gobiernos y empresas implementen un plan de transición energética, alternando energías renovables y no renovables. En este sentido, el gas y el hidrógeno se posicionan como mejores aliados. 

2. Eficiencia energética: El sector energético enfrenta grandes desafíos de cara al 2020, con el objetivo de reducir emisiones de gases contaminantes, en un año donde se alcanzaron los máximos históricos de CO2 y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP2) no tuvo el resultado y consenso esperado. En este sentido, el impulso de los gobiernos en materia de fuentes renovables y eficientes de energía a través de la inversión en I+D y soluciones tecnológicas que creen modelos energéticos más sostenibles y amigables con el medioambiente. 

3. La tecnología como principal aliado: El avance de la tecnología de los últimos años hizo posible que el usuario disponga de herramientas como, termostatos digitales de última generación, asistentes de voz para controlar diferentes electrodomésticos e iluminación inteligente que le permiten ahorrar tiempo y dinero. De esta manera, los hogares inteligentes tienen la función de lograr una mayor eficiencia energética, logrando que el usuario pueda controlar mejor el consumo de energía, impactando de una manera más consciente con el planeta. 

4. El futuro de la movilidad es eléctrico: El coche eléctrico ya es una realidad y el plan de lograr una movilidad 100% eléctrica cada vez se hace más realidad. Por ello, se esperan grandes mejoras en los vehículos, baterías y la ampliación de la red de los puntos de recarga, con el objetivo de disminuir los costes y que esté disponible para la mayoría de los usuarios. A medida que los costes se reduzcan, también será aumentará las posibilidades de instalar un punto de recarga en el hogar o en la comunidad de vecinos para su uso. Además, los planes de los gobiernos, con diversos descuentos y cuotas, para fomentar la adquisición de los coches eléctricos impacta de manera positiva, con el objetivo de que gradualmente disminuya el consumo de diésel y gasolina. 

5. Sociedades más conscientes: En los últimos años, los usuarios han cambiado la forma de pensar y son más conscientes sobre la sostenibilidad y las soluciones posibles para mitigar los efectos del calentamiento global y los gases de efecto invernadero. En este sentido, la acción del sector eléctrico y los gobiernos locales para fomentar la búsqueda de energías renovables y un plan de transición energético efectivo, logran divisar un futuro distinto con el aporte de todos. El cambio, principalmente será liderado por los usuarios que demandarán ecosistemas con energía 100% verde, donde el medioambiente no sufra impactos negativos.

“Cuanto mayor sea la cantidad de usuarios que ejerzan su influencia y demanden un sistema eléctrico sostenible, habrá más productores que tengan que proporcionar ese tipo de energía, lo que se traducirá en la búsqueda de un sistema sostenible y rentable. A la hora de liderar su consumo y la repercusión que tiene en su entorno, los usuarios podrán demandar un modelo mucho más integral, donde se logren los dos objetivos, evitar el aumento de la factura de la luz y una mejor eficiencia energética”, señala Jesús Miñana, director general de Lucera.