“Hay que tener predictibilidad y seguridad regulatoria para evitar vaivenes en los mercados provocados tan solo por el anuncio de una decisión que aún no es firme”, dijo hoy el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Antonio Garamendi, en alusion al recorte propuesto por la CNMC al sector gasista. Garamendi hizo estas declaraciones en el acto de inauguración de la jornada ‘El papel del gas en la descarbonización del sistema energético de la UE’, en que participaron los expertos energéticos Christopher Jones y Walter Boltz.

También calificó de “barbaridad lo que se ha hecho en este sector”, en relación al recorte retributivo propuesto por la CNMC, y cuestionó “las decisiones que hacen que una única empresa pierda 5.000 millones en un día”. En cuanto a la regulación, dijo que “hay que ser consciente de que hay que escuchar y valorar el análisis y puntos de vista de las empresas”, y añadió que “hay que tener claro que las empresas invierten cuando hay predictibilidad y seguridad regulatoria”.

“La sostenibilidad del medio ambiente va de la mano de la sostenibilidad económica”, afirmó Garamendi, que añadió que “el primer objetivo de este país es el empleo y las empresas que lo sostienen”, afirmó Garamendi. El presidente de la patronal española mostró su apoyo al sector de la energía, por su papel fundamental en la economía. “España necesita energía de base y la mejor actualmente es el gas, fundamental además para la industria. Mientras las renovables no sean 100% fiables, necesitamos esta energía de base. En la CEOE estamos por y para el gas”, afirmó.

Jones: es necesario un marco regulatorio que estimule las inversiones

Por su parte, el experto energético y profesor del European University Institute, Christopher Jones, dijo que “es necesario definir un sistema regulatorio que estimule las inversiones necesarias para lograr la descarbonización del mercado energético en la UE en 2050, y ello significa disponer de un modelo mixto de electrificación y de gas renovable”. Esta es una de las principales conclusiones del informe elaborado por jone sy que se presentó en el acto de hoy en Madrid. 

Este escenario mixto requerirá elevadas inversiones para que las empresas inviertan en renovables, gas limpio y plantas de captura y almacenamiento de carbono, pero Jones afirma que “el régimen regulatorio existente no ofrece en el presente ni las señales de inversión ni la certeza necesaria para plantear un modelo de negocio en el que invertir”. “Lo esencial es desarrollar un marco regulatorio que empiece a catalizar desde ya inversiones hacia el green and low carbon gas”, según Jones.

Para alcanzar los objetivos de descarbonización, el experto considera que el modelo energético de futuro debería ser un híbrido de electricidad con renovables y gas descarbonizado. Jones argumenta que esta opción tiene un menor coste porque, en gran medida, utiliza infraestructuras existentes y evita la construcción de nueva líneas eléctricas. Según diversos estudios citados en su informe, afirma que con este modelo, el ahorro en la UE podría oscilar entre los 217.000 y los 540.000 millones de euros al año. 

“Es importante actuar a corto plazo para conseguir que el mercado progrese con celeridad y garantizar que para la segunda mitad de la próxima década exista capacidad para almacenar, a través del hidrógeno, electricidad generada en épocas de picos de producción”, explica en su informe Jones.

Según el experto, si los estados de la UE cumplen los objetivos de sus Planes Nacionales Integrados de Energía y Clima, habrá excedente de producción, por lo que “el almacenamiento de hidrógeno será, casi con seguridad, una opción más barata que la reducción de la producción”.

En este sentido, recuerda que la CE “ha presentado un presupuesto de investigación de 100.000 millones de euros para el periodo 2020-2025”, con el compromiso de destinar al menos un 25% a temas relacionados con los Acuerdos de París. “La UE necesitará establecer un ambicioso compromiso para la financiación del I+D relacionado con la producción de hidrógeno y la captura y almacenamiento de carbono, así como con el aumento de la eficacia y la eficiencia en costes del biogás”, según Jones.

El gas es parte de la solución, no del problema

El experto en materia energética destaca “la importancia que tiene desarrollar una política energética que sea eficiente en costes, centrada en los ciudadanos y generadora de empleo”. 

La política energética de la UE en la última década, desarrollada para iniciar la transición energética, ha  conllevado un aumento de los precios de la electricidad en la zona euro (un 30% para los hogares y un 20% para las industrias) así como de otros productos energéticos. En este sentido, Jones afirma que “si esta tendencia persiste o incluso se acelera, existe el riesgo de convertirse en insostenible a medio plazo al poderse poner en peligro el apoyo continuado de la opinión pública a la agenda de descarbonización”, especialmente si otros países ajenos a la UE no muestran su misma determinación a la hora de afrontar el cambio climático. 

Por ello, Jones aboga por que la CE haga pedagogía en este sentido. “Si aceptamos que el hidrógeno bajo en carbono procedente del gas natural habrá de ser un elemento importante de nuestra economía energética después de 2030 a fin de garantizar una descarbonización eficiente en costes, debemos explicar claramente que el gas es parte de la solución, no del problema”. Según Jones, también hay que explicar los beneficios de la implantación de sistemas de captura y almacenamiento de carbono.

El informe elaborado por Jones analiza el papel del gas natural en la descarbonización del mercado energético de la UE, partiendo de la base de que se cumplirán los objetivos del Acuerdo de París de alcanzar una completa, o casi completa, descarbonización en el año 2050. “Los estudios actuales indican que para 2050, en un modelo eficiente en costes, la UE necesitará el gas renovable como medio para descarbonizar los sectores industrial, residencial, comercial y del transporte, así como importante vector energético en la producción futura de electricidad”, afirma el autor.

La regulación debe reconocer y adaptarse al desafío de la descarbonización

“El paso de un sistema de gas natural a otro de gas progresivamente descarbonizado hará aparecer cuestiones de enorme complejidad en cuanto a la regulación de las redes. La necesidad de un planteamiento al respecto será vital durante el próximo mandato de la CE, una labor que implicará a los gestores de las redes, los reguladores y la Comisión”, asegura Jones en su informe. 

En este sentido, el experto en regulación Walter Boltz, aseguró que la Agencia de Cooperación de los Reguladores de la Energía (ACER) señaló recientemente queparece claro que un futuro sostenible necesita gases descarbonizados y nuevas tecnologías (como el power to gas o la obtención de hidrógeno a partir de excedentes de electricidad renovable), pero el marco regulatorio actual no se diseñó teniendo en cuenta estas actividades y la falta de regulación para estas áreas puede tener consecuencias no deseadas, actuando como una barrera o un obstáculo para su desarrollo”.

Según Boltz, “el reto regulatorio, como reconoce ACER, es asegurar que todo el conjunto de tecnologías pueda contribuir a la descarbonización, pero evitando el bloqueo prematuro de tecnologías específicas”. El experto defendió que “las medidas políticas para lograr la transición energética deben ser tan neutras desde el punto de vista tecnológico como sea posible, para garantizar que se utilicen las opciones más sostenibles y eficientes a largo plazo. Cualquier bloqueo prematuro tendrá efectos negativos y puede dar lugar a costes mucho más elevados de lo necesario para alcanzar los objetivos de descarbonización”.

A día de hoy, “todavía existe cierta incertidumbre sobre cómo será exactamente el sistema energético descarbonizado en 2050. Sin embargo, teniendo en cuenta la necesidad de seguir investigando, así como los largos ciclos de inversión en general, es necesario establecer un marco político y regulatorio que permita  lanzar el proceso de descarbonización ya en la actualidad”, según Boltz. 

En este sentido, los dos expertos destacaron la necesidad de disponer de un marco regulatorio adecuado, desarrollado a través de un procedimiento transparente e inclusivo, y basado en el reconocimiento de que las redes de gas serán necesarias para el futuro con condiciones de inversión lo suficientemente buenas como para asegurar que las empresas inviertan. 

Boltz defiende, como Jones, un modelo mixto, por ello considera que para garantizar que las infraestructuras de gas puedan desempeñar un papel en el sistema energético descarbonizado de 2050, considera necesario, “mantener la infraestructura actual en funcionamiento, es decir, continuar los trabajos de mantenimiento, así como, desde hoy, afrontar el desarrollo sostenible para el futuro sistema energético descarbonizado”.

Asimismo, afirmó que “el futuro sector sostenible del gas debe basarse en un sistema eficiente, multigas, flexible y asequible, para garantizar que el gas desempeñe un papel significativo en una economía descarbonizada y para conservar el valor que la red de transporte y distribución de gas tiene para el cliente final”. 

Los sistemas de electricidad y gas son complementarios y tendrán una coexistencia similar en el futuro sistema energético descarbonizado”, aseguró, afirmando que el sector coupling (un sistema integrado de gas y electricidad) es una necesidad.

Para Boltz, los gases renovables serán parte del futuro sistema energético para satisfacer la demanda creciente; para ofrecer flexibilidad al sistema como energía de back up de la eólica y la fotovoltaica y como método de transporte de cantidades importantes de energía donde sea necesario (incluyendo largas distancias); para garantizar el suministro minimizando el coste de la descarbonización; y para evitar importantes impactos en el mercado laboral.

En este sentido, Boltz manifestó que la CE tendrá que proporcionar en su próxima regulación algunas normas relativas al mercado del hidrógeno, que abarquen cuestiones como las garantías de origen y afirmó que “las redes de gas son un activo precioso para la agenda de descarbonización de la UE y que se espera que las utilicemos durante muchas décadas”.