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Como en las etapas de las grandes vueltas ciclistas, en el sector de las renovables y, sobre todo, en el de la energía solar fotovoltaica, hay metas que funcionan como puntos de inflexión, a partir de las cuales todo funciona con más fluidez. Una de las más significativas es la que acaba de alcanzar la constructora española GRS, que ha celebrado recientemente su primer Giga de potencia instalada. Distribuido a lo largo y ancho del planeta, con más de 90 plantas operativas, esa cifra representa el trabajo de un equipo que siempre ha demostrado apostar por la sostenibilidad, excelencia y eficiencia para sus plantas. De hecho, estas producen suficiente energía al cabo del año como para cubrir la demanda eléctrica de más de 540.000 viviendas. Este punto de inflexión, según han dejado claro desde la propia compañía, es “una rampa de salida para despegar y alcanzar un segundo Giga que ya está en camino”.

GRS ha vivido un proceso de expansión internacional que le ha permitido conseguir hitos como la construcción de una de las plantas fotovoltaicas más grandes del mundo en Oriente Medio y el Norte de África, de dos de las mayores plantas de Sudáfrica (Lesedi y Letsasi), el parque solar más grande de Panamá (Ikakos) o mantenerse como una de las constructoras europeas líderes en México con cinco instalaciones fotovoltaicas. Actualmente, enfocados en Oriente Medio, Australia (donde su planta de Lilyvale está produciendo por encima de lo previsto), España y Chile, se estima que su segundo Giga está ongoing, apuntalando, así, un negocio que encuentra en este tipo de compañías la senda para seguir construyendo la energía del futuro. Así lo afirman en GRS, y así lo han confirmado año tras año, comprometidos con una de las formas de producción energética más baratas, eficientes y válidas de todo el catálogo renovable.

 La solar fotovoltaica ha incrementado su uso en un 500% si atendemos a las cifras de los dos últimos años, lo que pone de manifiesto que, aun contando con países que han planteado una coyuntura de restricciones políticas ciertamente obstaculizadoras, las compañías como GRS han sabido adaptarse a cualquier mercado. La hoja de ruta marcada por la constructora EPC española tiene un objetivo muy claro: ser los referentes de confianza en todo el mundo. A tenor de sudesarrollo en los últimos años, parece una posibilidad, aunque a largo plazo, real. El sol, su mayor aliado, parece dispuesto a cederle un sitio en el olimpo de las constructoras fotovoltaicas.