Hay un refrán anglosajón que dice: “el diablo está en los detalles”. Esta contundente frase, se refiere a que son las pequeñas cosas que, a primera vista nos parecen anecdóticas, las que hacen funcionar bien cualquier actividad humana.

Vamos a ver la justificación de esta frase en las pruebas de compatibilidad electromagnética (CEM) en un caso real de pruebas de descarga electrostática (ESD) con permiso de la empresa SEPMAG.

En el proceso de asesoramiento de CEM para el Marcado CE de un producto, se evaluó inicialmente su comportamiento electromagnético. Se comprobó que tenía emisiones radiadas excesivas y redactamos un informe de recomendaciones de mejora. Se introdujeron mejoras en el equipo realizando un nuevo trazado del circuito impreso, se reforzaron las debilidades añadiendo filtros y algunos cambios adicionales. El objetivo era reducir las emisiones y aumentar la inmunidad.

Una vez implementadas estas mejoras, se volvió a preevaluar el producto para asegurar la no aparición problemas en el laboratorio de certificación de CEM con el nuevo prototipo mejorado. Se comprobó la reducción de las emisiones radiadas en el nuevo prototipo con respecto al anterior prototipo. El siguiente paso consistió en evaluar la inmunidad del nuevo equipo. Cuando se aplicaron descargas electrostáticas (ESD) apareció un problema de CEM: las comunicaciones entre el producto y el ordenador PC se bloqueaban. ¡Sorpresa negativa! ¿Qué podía estar ocurriendo?

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