El Paquete de Energía y Clima -integrado por el Anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima y la Estrategia de Transición Justa- anunciado hoy por el Gobierno Español, representa una hoja de ruta para cumplir los objetivos ambientales europeos a 2030, orientados a un modelo energético libre de emisiones, competitivo y seguro.

La estrategia de descarbonización es muy positiva para España y liderar la transformación hacia un modelo energético más sostenible, limpio y competitivo es una gran oportunidad para el país.

España se encuentra en una posición privilegiada para abordar este reto, que tiene que aprovechar: dispone de recursos [sol, viento y embalses para transformarlos en almacenamiento], industria y know how y las tecnologías para lograr esta profunda transformación, las energías renovables, ya están disponibles y son competitivas. En estas condiciones, el coste de la descarbonización es sensiblemente inferior al riesgo de la inacción.

La transición energética generará beneficios para el conjunto de los ciudadanos y el pais, no solo en términos medioambientales, sino también de dependencia energética, seguridad del suministro, precios de la electricidad y mejora de la salud. Este proceso permitirá dinamizar el crecimiento económico -actuando como vertebrador territorial- y revitalizar la industria, propiciando puestos de trabajo estables y de calidad.

Certidumbre y estabilidad normativa para acometer las inversiones

En base al marco de actuación publicado por el Gobierno, el Paquete de Energía y Clima establece la movilización de inversiones públicas y privadas por valor de 200.000 millones de euros para hacer realidad la transición energética, lo que requerirá el despliegue planificado y ordenado durante la próxima década de una capacidad renovable jamás instalada hasta ahora, debiéndose aunar esfuerzos entre todos los agentes implicados: administraciones, reguladores y empresas inversoras.

Junto al despliegue renovable, las redes eléctricas se constituyen en la clave para gestionar nueva capacidad instalada, así como para integrar el autoconsumo y el vehículo eléctrico, debiéndose consolidar un marco atractivo para la inversión, agilizar los trámites administrativos y adecuar los criterios de conexión de las renovables a las nuevas necesidades.

En este sentido, Iberdrola considera que las compañías están preparadas para invertir en la transición energética y las entidades financieras están dispuestas a aportar la financiación precisa. Solo hace falta consolidar un marco normativo a largo plazo, que aporte certidumbre y estabilidad a las inversiones, elimine las barreras y propicie una asignación equitativa de los costes para ejecutarlo.

La electricidad, la energía de futuro

El Paquete de Energía y Clima otorga al sector eléctrico un papel fundamental en el cumplimiento de los objetivos, consolidándolo como la energía de futuro y la única capaz de integrar tecnologías renovables de forma masiva.

En la actualidad, la electricidad representa solo el 25% del consumo total de energía en España por lo que, aun consiguiendo un sector eléctrico 100% descarbonizado, no se alcanzaría el objetivo europeo de renovables sobre el consumo final.

En este sentido, era esperada la fijación de metas de electrificación, principalmente en el transporte, posibilitando así el desarrollo de renovables en el transporte y la reducción de emisiones. En este contexto, una fiscalidad medioambiental, basada en el principio “quien contamina paga”, se constituye en instrumento necesario para evitar la distorsión de la competencia entre energías: gasolinas, gas y electricidad.

En el paquete normativo presentado se prevé la sustitución progresiva del carbón y el cierre ordenado de las centrales nucleares, por lo que será necesario establecer mecanismos de diálogo y políticas para los sectores más afectados.