“El coste de la descarbonización es sensiblemente inferior al riesgo de la inacción”, ha defendido esta mañana el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, durante su participación en el Foro Económico Mundial de Davos.

Galán, asiduo a esta cita anual en la pequeña localidad suiza, ha asegurado que “la buena noticia es que las tecnologías para lograr esta profunda transformación, las energías renovables, ya están disponibles y son competitivas”.

“Las compañías estamos preparadas para invertir en la transición energética y las entidades financieras están dispuestas a aportar la financiación precisa -ha proseguido Ignacio Galán-. Solo hace falta que se eliminen las barreras y que se propicie una asignación equitativa de los costes para alcanzarla”.

En este sentido, ha resaltado la importancia de aplicar el principio “quien contamina, paga”, lo que debería implicar “eliminar los subsidios a las tecnologías más contaminantes, que alcanzaron los 300.000 millones de euros solo el año pasado; poner un precio a las emisiones de CO2 que impulse el cambio tecnológico; incentivar las inversiones y la innovación en el ámbito de las tecnologías limpias y repartir de manera coherente los costes entre los diferentes sectores”.

El presidente de Iberdrola ha puesto de manifiesto que dicha transformación “generará significativos beneficios para la sociedad en su conjunto, no solo en términos medioambientales sino también para la dependencia energética, la seguridad del suministro, los precios de la electricidad y algo más importante aún: la mejora de la salud”.

Asimismo, Galán ha destacado que este proceso servirá para “incrementar el crecimiento económico y revitalizar la industria, propiciando nuevos puestos de trabajo estables y de calidad”. Según la Organización Internacional del Trabajo, por cada empleo perdido se crearán cuatro nuevos en sectores de futuro como las renovables, la movilidad eléctrica o la edificación sostenible.

Ignacio Galán ha puesto como ejemplo el reciente anuncio realizado por el Gobierno español de que las nuevas políticas energéticas y en torno al clima crearán oportunidades de inversión de alrededor de 235.000 millones de euros en los próximos años.

En esta línea, Galán ha asegurado que “la trayectoria de Iberdrola durante los últimos 20 años avala que nuestro compromiso con la lucha contra el cambio climático no solo beneficia al medio ambiente sino también a nuestros accionistas y a la sociedad en general”.