El Anteproyecto de Ley que refleja las tasas de retribución a las energías renovables ha sido bien recibido por el sector nacional, que ve en este texto el inicio de la estabilidad retributiva y regulatoria que lleva años exigiendo. Las empresas del sector renovable deberán acometer en la próxima década gran parte de los 100.000 millones de euros que serán necesarios para cambiar nuestro modelo energético, inversiones que necesitan una alta dosis de predictibilidad dado su gran volumen. Tras la aprobación de la Directiva Europea REDII, solo pendiente de la firma del Consejo Europeo, el RDL 15/2018 y el comienzo del debate sobre la futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética, el sector renovable nacional comienza a ver más claro su futuro.

 

Las empresas del sector renovable vienen reclamando seguridad jurídica para las inversiones en estas tecnologías. Hasta el momento, el principal riesgo regulatorio eran los cambios retributivos. Unas modificaciones que han llevado a los inversores internacionales a demandar – y en muchos casos ganar – al Reino de España por unos recortes injustos y retroactivos.

 

El Anteproyecto de Ley presentado por el Gobierno mantiene invariada la actual tasa de retribución de las instalaciones anteriores al RDL 9/2013, fijando un marco retributivo estable a las instalaciones afectadas por el mencionado decreto y dotando de seguridad jurídica al sistema. En palabras de José Miguel Villarig, presidente de APPA Renovables: “Valoramos positivamente la coherencia del Gobierno, que ha respetado la posición que tenía sobre este asunto su Grupo Parlamentario cuando estaba en la oposición”. “Si bien la mayoría de Grupos del Congreso estaban alineados con la estabilidad retributiva, es de agradecer que se mantengan las posturas en lo referente al desarrollo renovable, independientemente de que se esté gobernando o no”, ha concluido el presidente de la Asociación de Empresas de Energías Renovables.

 

Una señal adicional para la Transición Energética

Las tecnologías renovables han recorrido un largo camino en los últimos años, consiguiendo algunas de ellas ser plenamente competitivas en precio frente a tecnologías tradicionales. Sin embargo, las empresas responsables de aquellas instalaciones que permitieron recorrer la curva de aprendizaje y consolidar el conocimiento tecnológico, necesitaban tener certeza sobre las inversiones pasadas para poder acometer nuevos proyectos.

 

En los últimos años se han dado importantes señales positivas para la Transición Energética, tanto a nivel nacional como europeo. En España, tras las subastas celebradas en 2016 y 2017 que reactivaron al sector, el Ministerio para la Transición Ecológica terminó en octubre con los peajes al autoconsumo. En Europa, se aprobó con una aplastante mayoría (79%) el objetivo del 32% de renovables para 2030 en el Pleno del Parlamento Europeo.

 

El Anteproyecto de Ley, que aún debe convertirse en un texto regulatorio firme, mantiene estable la tasa de rentabilidad razonable actual (7,389%) para las instalaciones anteriores al RDL 9/2013, durante los dos siguientes períodos regulatorios, es decir, hasta el 31 de diciembre de 2031. Es importante señalar que esta tasa de rentabilidad es antes de impuestos, por lo que después de impuestos se reduce al entorno del 5%; y es, en todo caso, teórica (corresponde a las denominadas “Instalaciones Tipo”) y no siempre se corresponde con la realidad particular de las instalaciones reales.