La energía es uno de los pilares básicos de las sociedades actuales, siendo de la máxima importancia para su desarrollo económico, pero a pesar de todo, el modelo energético europeo del cual formamos parte, sigue manteniendo debilidades importantes debido a la elevada dependencia de los combustibles fósiles y nucleares y al impacto ambiental que supone su generación por la relación con los gases de efecto invernadero y el calentamiento del planeta.

Es por todo eso, que la Unión Europea estableció una estrategia que persigue reducir la demanda mediante la eficiencia energética y abastecer el consumo necesario mediante energías renovables autóctonas, distribuidas y próximas a los puntos de consumo. Con esta finalidad se han ido aprobando directivas y los diferentes Estado Miembros han aprobado sus estrategias nacionales, regionales y locales.

En las estrategias de nuestro entorno se potencia la energía solar para obtener calor debido a que nuestro país tiene unas características idóneas para su implantación. El año 1999 ya lo hizo el Ayuntamiento de Barcelona con la aprobación de la ordenanza solar térmica y el año 2006 el CTE DB HE-4 de Contribución solar mínima de agua caliente sanitaria