El autoconsumo es ya una realidad a nivel global, buen ejemplo de ello son potencias mundiales como Alemania, Reino Unido e incluso China, en los que año tras año se están batiendo los records de energía solar instalada.

 

La deriva que están tomando los costes de la electricidad, unido a la inestabilidad e inseguridad que producen los precios de los combustibles fósiles, están generando una transición energética hacia el autoconsumo fotovoltaico cada vez más evidente, ya que nos encontramos en un punto muy maduro de esta tecnología que además de ser competitiva en precio se trata de energía sostenible y responsable.

Spain is different!

Haciendo honor a uno de nuestros lemas más reconocibles, aquí vamos en contra de todas las directrices europeas, las cuales incitan a incentivar el autoconsumo. Las trabas legales y administrativas repercuten directamente en el crecimiento de este modelo energético en nuestro país, tan solo un 0,66% del total instalado a nivel mundial. Y tan solo 17 MW de autoconsumo residencial.

 

Con este panorama, y la alargada sombra del Impuesto al Sol (el cual tan solo afecta al 2% de las instalaciones que se realizan en nuestro país), cabría pensar en arrojar la toalla y esperar tiempos mejores, pero nada más lejos de la realidad.

 

En España llevamos mucho tiempo viviendo de nuestro recurso principal, el Sol, ya no solo en la actualidad con el sector turístico y la agricultura. Podemos afirmar que el Sol ha marcado nuestras relaciones sociales a través de la historia y nuestro carácter. Llevamos el Sol en nuestro ADN, es hora de que vayamos un paso más allá y empecemos a aprovechar su potencial al máximo.

Prueba de esto es que cada vez más de las grandes eléctricas se están preparando para una transición energética que se antoja imparable, y ya empiezan a ofrecer a sus clientes soluciones de autoconsumo, tarifas solares, energía 100% verde, etc.

 

<<En 2018 habrá un despegue del autoconsumo fotovoltaico en España a la vista de los cambios de tendencia que hay en el mercado>> comenta Jose A. Alonso, responsable de ventas de Sunfields. <<Los equipos fabricados en Europa destacan por su alta calidad y rendimientos, frente a los materiales provenientes desde países asiáticos>> añade.

Situación del Autoconsumo en Galicia

Pero vayamos a los que nos atañe: Galicia. En nuestra comunidad estamos de enhorabuena ya en lo que a autoconsumo fotovoltaico se refiere, ganamos por goleada. En el último curso, se han instalado 5,875 MW, -aproximadamente un 33% del total instalada en España-, repartidos de la siguiente manera: A Coruña, 1623 kW; Lugo, 218 kW; Ourense 1073 kW y Pontevedra, 2962 kW, siendo esta última, la provincia que más autoconsumo instaló en 2016 de todo el territorio español.

 

Esto se traduce en 85 nuevas instalaciones de autoconsumo, de las cuales 24kW han sido para uso residencial, 1.556 kW de uso comercial, y la palma se la lleva el sector industrial con 4.294 kW instalados lo que representa un 36% de la potencia instalada en este sector a nivel nacional

 

De estos números se pueden extraer varias conclusiones, y es que tanto el sector comercial como industrial marcan un rumbo hacia el autoconsumo muy evidente, siendo punta de lanza de la transición energética en este país. Las empresas tienen claras las ventajas que representan apostar por un modelo energético sostenible y dirigen sus acciones hacia el autoconsumo.

 

Por otro lado, el sector residencial -como suele ser habitual- va a remolque en este cambio en el que parece estar a la expectativa de los resultados para tomar su decisión en este sentido, avanzando en este caso, con paso corto pero firme

 

Para hacernos una idea, si en una vivienda tipo donde residen tres personas y con una factura de la luz de 100 € mensuales, generásemos el 35% de la energía gracias a una instalación de placas solares, consiguiendo ahorrar entorno a 320€ anuales, con lo que recuperaremos nuestra inversión en un periodo inferior a los 8 años mientras que la vida útil de nuestra instalación es de al menos 25 años.

El papel de los organismos públicos

Aunque a día de hoy no existe ninguna línea de ayudas al autoconsumo abierta en nuestra comunidad, organismos públicos como son la “Consellería de economía, empresa e industria” o el “INEGA, Instituto Enerxético de Galicia” publican de manera recurrente incentivos a las energías renovables. Si es verdad que, alargar plazos y facilitar los trámites administrativos favorecerían aún más el acceso de los gallegos a generar su propia energía.

 

En cuanto a los consistorios, llama la atención el municipio de Ames, el cual es vanguardia en Galicia, bonificando las instalaciones de autoconsumo fotovoltaico mediante reducciones en impuesto sobre bienes inmuebles (IBI), medida que por otra parte, aplican múltiples ayuntamientos a lo largo de todo el territorio español. << El INEGA ha ayudado al desarrollo del autoconsumo fotovoltaico en el sector empresarial, pero se echan de menos medidas en la misma línea para particulares, tanto para instalaciones conectadas a red como para aisladas >>, comenta Gonzalo Toval, responsable de Portosolar.

El futuro es nuestro

Todos los estudios parecen apuntar hacia una misma dirección, aquella en la que el autoconsumo formará parte de nuestro día a día y no se concebirán viviendas sin su sistema propio de generación de energía, tal y como ahora no se conciben sin nevera, lavadora y TV plana Full HD. Combinando instalaciones de placas solares para autoconsumo con tarifas solares, se están consiguiendo ahorros medios de entorno al 40% en la factura de la luz, esto pone de manifiesto cuales pueden ser las directrices a seguir en el futuro más inmediato.

 

Volviendo a Galicia, se estima que la tecnología fotovoltaica podría llegar a 115 mil hogares en 2020 en un escenario realista. Esto supondrá la instalación de 230 MW nuevos, con los que se generarán 800 empleos y se dejarán de producir 150 toneladas de CO2.

 

Por último, Edgar Imaz, co-fundador de SotySolar y responsable del estudio apunta al fin del modelo energético tal y como lo conocemos, y apuesta por un sistema en el que el ciudadano produce y consume su propia energía de una manera responsable, eficiente y respetuosa con el medio ambiente.