En los equipos electrónicos e instalaciones se usan cables balanceados y cables no-balanceados para conectar, por ejemplo, sensores de todo tipo (analógicos y digitales), líneas de comunicación digital, líneas de audio, líneas de teléfono, etc. Los dos tipos de cables conforman dos mundos teóricamente separados e incompatibles. Pero en la práctica se mezclan confusamente, causando problemas de interferencias (EMI).

En una línea no-balanceada la señal se lleva a través de un cable con dos conductores: el “vivo” y la masa en forma de pantalla o blindaje (en inglés se llama “single-ended line”). Los equipos de audio domésticos usan en su práctica totalidad conexiones no-balanceadas.

En un cable balanceado hay dos señales. Una señal tiene la polaridad invertida respecto a la otra. También recibe el nombre de línea diferencial. La entrada del dispositivo al que llevamos la señal realiza lo que se conoce como desbalanceado, que consiste en sumar las dos señales que le llegan tras invertir una de ellas. Al haber estado invertida a su vez una señal con respecto de la otra en el cable, el balanceado consigue reforzar (doblar) la señal original y cancelar las EMI que se captaron en el cable.

Si deseas saber más, léete el artículo publicado en la Revista Española de Electrónica de Octubre 2017: Los cable balanceados / no balanceados y la masa